Estoy volviendo a ser la que una vez fui, pero mejor. Mejor, porque cada prueba nos moldea y nos optimiza. Cuánto más dura la prueba mejor el resultado obtenido, en la vida no existen los machetes, no vale copiarse, rendimos según nuestras capacidades, destrezas , madurez y riqueza internas. La vida pone a prueba constantemente nuestras fortalezas y afloran en los desafíos nuestras debilidades. Podemos , o bien sobre ponernos a ellas, aceptarlas y superarlas, o bien sucumbir y rendirnos en la batalla. Yo nací guerrera y me iré de este mundo dando batalla. No le temo a los infortunios, siempre me han terminado beneficiando. Me han hecho sabia y más fuerte, más noble y más empática. Es verdad que he decidido tomar cada embate de la vida con una actitud resiliente, y esa actitud es el impulso que siempre me ha mantenido a flote. Mi vida particularmente no ha sido nunca fácil, y qué bueno que así haya sido, no soportaría ser un ser débil y dependiente. La comodidad nos hace vulnerables y dejamos de hacer nuestra parte, y nos atrofiamos, y como todo cicla, y todo termina, cuando la comodidad desaparece no tenemos la capacidad para resolver por nosotros mismos y caemos en un abismo. En los momentos difíciles siento que soy la larva dentro de la crisálida, y me preparo siempre para desplegar mis alas cuando llegue el momento, pero no reniego del proceso que debo atravesar antes de hacerlo. En todo lo oscuro siempre se filtra un haz de luz. Y si no podemos verlo, podemos visualizarlo internamente y generarlo energéticamente. Somos magos, somos creadores, somos luchadores, somos invencibles. Nuestras victorias se generan en nuestra mente, al igual que nuestras derrotas, es allí dónde se libran las verdaderas guerras campales.
lunes, 27 de febrero de 2012
Soy una guerrera
Estoy volviendo a ser la que una vez fui, pero mejor. Mejor, porque cada prueba nos moldea y nos optimiza. Cuánto más dura la prueba mejor el resultado obtenido, en la vida no existen los machetes, no vale copiarse, rendimos según nuestras capacidades, destrezas , madurez y riqueza internas. La vida pone a prueba constantemente nuestras fortalezas y afloran en los desafíos nuestras debilidades. Podemos , o bien sobre ponernos a ellas, aceptarlas y superarlas, o bien sucumbir y rendirnos en la batalla. Yo nací guerrera y me iré de este mundo dando batalla. No le temo a los infortunios, siempre me han terminado beneficiando. Me han hecho sabia y más fuerte, más noble y más empática. Es verdad que he decidido tomar cada embate de la vida con una actitud resiliente, y esa actitud es el impulso que siempre me ha mantenido a flote. Mi vida particularmente no ha sido nunca fácil, y qué bueno que así haya sido, no soportaría ser un ser débil y dependiente. La comodidad nos hace vulnerables y dejamos de hacer nuestra parte, y nos atrofiamos, y como todo cicla, y todo termina, cuando la comodidad desaparece no tenemos la capacidad para resolver por nosotros mismos y caemos en un abismo. En los momentos difíciles siento que soy la larva dentro de la crisálida, y me preparo siempre para desplegar mis alas cuando llegue el momento, pero no reniego del proceso que debo atravesar antes de hacerlo. En todo lo oscuro siempre se filtra un haz de luz. Y si no podemos verlo, podemos visualizarlo internamente y generarlo energéticamente. Somos magos, somos creadores, somos luchadores, somos invencibles. Nuestras victorias se generan en nuestra mente, al igual que nuestras derrotas, es allí dónde se libran las verdaderas guerras campales.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario