Buscando la inspiración en una taza de café, sorprendo a mis pensamientos aún dormidos.
Confieso que la cafeína es quién presiona las teclas.
Intento enhebrar mis ideas, hilvanar mis conceptos, pero Morfeo los tiene absolutamente desordenados y sumidos en una languidez cuasi felina.
Las palabras parecen imanes del mismo polo, no consigo unirlas.
Será qué mi cerebro hoy se ha tomado el día libre?
Lo entendería si así lo hubiera hecho, ya que no le doy respiro.
Mis ojos no resisten el brillo del monitor y parpadean cómo mariposas en pleno proceso de polinización.
Bostezo cómo la princesa Aurora, y acomodo las vertebras de mi columna.
Me quedo tildada, en estado alfa; reacciono, vuelvo a cruzar el portal y regreso de la otra dimensión, pero me sigo moviendo como astronauta.
Parezco despierta, pero no se confundan, es sólo un espejismo, un holograma.
Sigo dormida, como los peces, con los ojos abiertos.
Y ya es mediodía.

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