sábado, 18 de julio de 2020

Hoy murió un gorrión

Hoy murió un gorrión
Era chiquito y debilucho
Lo mató el frío de la realidad
Lo traspasó el dolor del desamor
Apenas intentó volar
una ráfaga de maldad
se enroscó en sus alas
y lo empujó en picada
al abismo de la decepción.
Con su cuerpito
impactó en el fondo
sus huesitos sonaron
como crepitar de ramas ardiendo
y se desintegró en un revuelo
de plumas grises.
En su lugar apareció
un águila inmensa
Desplegando sus formidabes y poderosas alas
Se elevó en segundos
más allá de las nubes
Magestuosa, impetuosa,
imponente, grandiosa.
Nunca hay finales
La muerte no existe
Sólo las transformaciones
Las mutaciones
Las evoluciones
Alguna vez los gorriones
aparentamos morir
apariencia pura
Es sólo un modo de trascender debilidades
pequeñeces aparentes
Yo era el gorrión,
hoy soy el águila.
Fui pequeña, hoy soy inmensa
Nada que olvidar
Aprendizaje incorporado
Siempre ave, siempre libre
Siempre en vuelo

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