Como un balde de agua helada que penetra el sistema y baña la espalda
la decepción congela la ilusión y mata la idealización.
Sorpresiva, emerge sin cautela, desgarrando como fiera y engullendo
al futuro en un segundo, regurguitando el dulce pasado como vómito
amargo y pegajoso, denso y angustioso.
Ataca al inocente en su enagenación absoluta, desmoronando sus sueños,
desintegrando su fe.
Aniquila expectativas, masacra sin remordimiento con la frialdad y la precision
del más afilado acero.
No hay un después luminoso, envuelve en oscuridad lo imaginado,
lo vivido, lo planeado.
Gigante que aplasta.
Monstruo sigiloso.
Dañina..
Malvada.
Realista.
Asesina invisible.

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